Aprender a perdonar

Uno de los libros que he leído en más de una ocasión es el de Francisco Ugarte, Del resentimiento al perdón. Practicar el perdón no es fácil. Sin embargo, hay que pensarlo y proponerse aprender a practicarlo. ¿Por qué? Porque perdonar va muy unido a la propia felicidad y todos queremos ser felices.

Perdonar no es olvidar, pues el perdón “puede ser compatible con el recuerdo de la ofensa”. Cuando alguien te ha herido profunda y premeditadamente, con graves consecuencias profesionales, sociales, económicas, familiares o del tipo que sean, parece imposible perdonar al agresor. Renunciar a perdonar es abrir la puerta de tu corazón al rencor y dejarle que se afinque en él. «El rencor es un sentimiento de rechazo hacia el agresor». Corroe el alma, oscurece la interioridad y roba la sonrisa, la paz y la serenidad a quien lo padece. El rencor o resentimiento no aporta nada bueno a quien lo sufre. Solo le daña.

Alguien dijo que «el resentimiento es un veneno que me tomo yo, esperando que le haga daño al otro». El medio más importante para resolver el problema del resentimiento —afirma Ugarte— es el perdón. Perdonar no equivale a dejar de sentir. Es un acto de la voluntad y no un acto emocional, explica este autor. Perdonar es una decisión.

¿Cómo se perdona? Ugarte da unas pistas para lograrlo: 1) No concentrarse en los agravios (unas palabras, una actitud, un gesto, un hecho, una omisión), no darles vueltas y más vueltas. De hecho, la imaginación muchas veces es el origen de grandes resentimientos; 2) Considerar el daño que se ha hecho el agresor a sí mismo al ofendernos; 3) Finalmente, cuando perdonar supera la capacidad personal, se hace necesario —asegura— acudir al Cielo para poder otorgarlo.

Lo que más nos daña —advierte Ugarte— no es lo que otros nos hacen, sino nuestra respuesta que depende de cada uno. “Nuestra libertad nos confiere el poder de orientar de un modo u otro nuestras reacciones”. Perdonar no es un signo de debilidad, sino todo lo contrario. Es una decisión que pide un esfuerzo que revierte en nuestra propia felicidad.

2 comentarios sobre “Aprender a perdonar

  1. Gran tema: aprendre a perdonar. Citant a Ugarte dius: “Es un acto de la voluntad y no un acto emocional. Perdonar es una decisión”. Només entenent-ho d’aquesta manera et pots explicar com persones que han viscut ofenses gravíssimes, no experiències menors, parlen del perdó com un acte alliberador, com un acte que pacifica, que va més enllà del que és estrictament just.
    A l’Evangeli de Mateu, Pere pregunta a Jesús fins a quantes vegades haurà de perdonar al seu germà les ofenses que li faci. I la resposta de Jesús és fins a setanta vegades set. Sempre, sense limits.

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  2. María Rosa! Como siempre, tus escritos dan en el clavo… Justo esta semana hemos tratado el tema del perdón en catequesis. Es un tema muy complicado ya que, como bien dices, “Es un acto de la voluntad”. Hoy en día el perdón se ve como una debilidad, aspecto que muy bien comentas, cuando en realidad es todo lo contrario.
    ¡Muchas gracias por el escrito, ya que me ha inspirado y ayudado muchísimo!
    Ya espero con ganas la siguiente entrada al blog.

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